sábado, 6 de noviembre de 2010

Extraña noticia

Entro en casa. Dejo los zapatos en el pequeño armario. Fue al salón arrastrando los pies. Se desplomo sobre el sofá. Hacia tanto tiempo. ¿Cuánto tiempo había pasado? Una o dos semanas. No lo recordaba. Parecía vivir en la oficina. Quito de su mente la pila de folios.  Aun quedaban… Lo iban matar sino acababa, literalmente hablando.  Su casa no había cambiado durante esas semanas. Suspiro. Se acomodo más en el sofá. Ahora solo quería paz. Sus ojos se cerraron.


Tenía sensación de calidez. Se sentía a gusto, pero sus ojos se abrieron. Sonrió. Le había arropado con una manta. Miro hacia la ventana. El sol empezaba a esconderse. Se incorporó. El lugar estaba en tinieblas. Miro alrededor. Normalmente le hubiera dejado alguna lámpara encendida. Se le habría olvidado. Se retiro la manta. La dejo a un lado. Reviso las cartas de la mesilla. Las dejaban allí junto con la propaganda al llegar a casa. La mayoría no eran dirigidas a él. Todas eran de ella. Pero una le llamo la atención.

-Del hospital.- musito.

La abrió con manos temblorosas. Temía  por el contenido de la carta. Comenzó a leer. Se alivio. No eran malas noticias, pero quedo pálido al finalizarla. La carta cayó al suelo. SE había quedado petrificado. Sus ojos miraban a un punto fijo desconocido.

La noche había llegado. A su nariz llegaba el olor de la cena. Volvió a  la realidad. ¿Había sido todo una fantasía? No. La carta era real y estaba en el suelo. La recogió. Se levanto algo mareado.  Su estomago rugió. No había comido nada en todo el día. Siguio el aroma hasta la cocina. No se atrevía  entrar. La última vez, sin ser llamado, se fue a la cama sin cenar. Prefirió esperar en el pasillo. No transcurrió ni un minuto, cuando sintió una presencia tras él.

-¡Etto! Hay algo que… - las palabras salían con dificultad de su boca.
-Mmm… No será –se giro y saco la carta- por esto.-
-¡Eh!- le quito la carta enfadada- No debiste- Le fulmino con la mirada.
-¿¡Quien!? ¿¡Yo!?-Exclamo como ofendido.-La carta venia así.-empezaba asustarse.-No me mires con esa cara- se arrasco la nuca.- Vale. Si. La abrí- confeso.-Solo tenia curiosidad. No te enfades, mi vida.-
-Vale.-bajo la mirada y le cogió la mano.- Ya estoy más tranquila. Pero va ser un caos aquí como allí.- veía como la miraba extrañado.- No va a pasar nada.
-No te preocupes.- apretó su mano con fuerza- Todo saldrá bien.- beso su frente.- Vamos o se enfriara la cena.
-No tengo mucha hambre-suspiro.-Mejor me voy a la cama.- le soltó la mano y desapareció por el pasillo.

Se quedo solo allí. Su estomago volvió rugir con más fuerza. Entro a la cocina a toda velocidad. El hambre le comía por dentro. Se sirvió la cena. Comió a grandes  bocados. Casi se atraganta. Los problemas de comer rápido. Lavo los cacharros. La comida sobrante la guardo en la nevera. Mientras hacía todo eso, se sentía feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario