sábado, 6 de noviembre de 2010

Gula

Era verano cuando  la vio por primera vez. Entrenaba con su equipo en uno de los campos exteriores. En esos momentos regresaban a la aldea. Iba leyendo su libro mientras caminaba. Los chicos discutían por una tontería. Hasta que la vio junto a una joven en la entrada de la aldea. De eso ya habían pasado mas de dos años.
Ahora estaba en una taberna, llenando la barra de vasos. No podía olvidarla. Solo bebía para olvidar. Nunca se había sentido capaz  de beber tanto. Ya iba por la quinta botella. Comenzó a recordar la ultima vez que estuvo ella, allí junto a él. Una triste despedida. Sus ultimas palabras.

-Estaré donde no puedas alcanzarme y a la vez donde siempre he estado. Si decides buscarme, hazlo con el corazón. El tiempo y el espacio te guiaran..-

La caída de una botella de sake lo sacó de su ensimismamiento. ¿Qué habría querido decir con esas palabras?. Era algo que por lo general evitaba pensar y cuando lo hacía salía corriendo de cualquier lugar concurrido en el que estuviese. Este era el caso, apenas sacó algunas monedas y huyó como alma que es perseguida por el diablo. Corría dando tumbos, a veces tirando abajo sin querer algunos cubos de basura. Nunca supo realmente cuanto dolor sintió cuando la perdió y aun hoy sabía que si tuviera la oportunidad de recuperarla haría hasta lo imposible por lograrlo. El amor que sentía hacia esa mujer era mas fuerte que cualquier cosa. Amar de esta forma tan profunda era amor verdadero y él lo sabia demasiado bien .Corrió y corrió hasta perder el aliento y se percato que se encontraba en un lugar donde nunca había estado. Parecía un sueño hermoso. A su alrededor había árboles de cerezos, sus flores ya habían explosionado. Los arboles de diferentes tonalidades de verde resplandecían al máximo. Y en el centro del lago, donde se hallaba, había un pequeño islote con un altar. Algo en aquel místico lugar le recordó una antigua conversación con la compañera de ella.

-Tu debes de ser la compañera de Yanna. Bien, como sabrás, soy un amigo- ve como la joven sonríe- de ella, y quiero saber.. por que me dijo aquello.
-Esa cuestión no soy quien para responderla ,pero...tal vez ,si dejas de pensar con la cabeza y piensas con el corazón; es muy probable que encuentres la respuesta por ti mismo.

Kakashi ensimismado en sus pensamientos no sintió la presencia de un ser que se acercaba hacia él, pero, cuando una ráfaga de viento movió las hojas de los arboles y su perfume le invadió los sentidos y al darse la vuelta ella le pregunto:
- ¿Deseas estar con  ella? – le pregunto
- ¿Cómo? – exclamó, delante de él apareció una chica de la nada.
-Qué si deseas estar con la chica que ha provocado que estés en ese estado.. –ella arqueó una ceja – He visto a muchos hombres en tu situación.
-Si..-bajo la vista- quiero estar con ella, es lo que mas deseo, y por cumplir ese deseo,  iría hasta el fin del mundo.
-Ven sígueme.- decía mientras se alejaba entre los arboles

Quizá el hecho de amarla demasiado o el deseo de volverla a ver aunque fuera un segundo más de su existencia. Esa necesidad fue lo que le hizo seguir a ese espíritu. Por su mente rondaban un sin número de preguntas. La primera sería como reaccionaria el momento en que la viese y que pasaría de ahí en adelante. Eran cosas plurales pero importantes.

La lluvia caia empapando su ropa. El silencio era algo que añoraba, no le daba sensación de incomodidad por el contrario era un sensación agradable que le permitía mantener su espíritu y mente en paz, para el siempre fue lo mejor en situaciones como esta. Apenas se oía el suave golpeteo de  la lluvia sobre las hojas y la tierra y las pisadas sobre el barro. Se adentraron en el bosque, que a pocos se hacia mas espeso y frondoso. Hasta llegar a un punto donde una gran cantidad de enredaderas de diferentes tipos y tamaños flanqueaban el paso y una gran puerta de roble cobrizo entre estas se cernía. Frente a este una pequeña fuente descansaba sin inmutarse del paso de los años. Dentro de ella tres llaves de diferentes formas colgaban eludiendo la caída del agua.

-¿Qué debo hacer con esto? -inquirió desconcertado observándolas.
-Para tu poder traspasar el umbral que separa este mundo de las líneas del presente, pasado y futuro, deberás usar algo mas que tu sentido común, inteligencia y determinación-sonrió ante la mirada de incomprensión de Kakashi- ¿Observas estas tres llaves? Una te lleva al futuro, la otra te llevara ante el oraculo y la tercera simplemente te llevara a un punto donde nada existe y vagaras por la infinidad de los tiempos. No debes dejarte llevar por la belleza de una o por la simpleza de la otra.

Tres llaves tres lugares, todas hermosas a su manera. Pero eh aquí la pregunta ¿Cuál se suponía que debía escoger? Tenía muy en claro que si tomaba la equivocada nunca podría encontrarla y divagaría por la eternidad. Era una decisión muy arriesgada pero valía la pena todo por ella. Nada le importaba más que rodear su cintura y poder sentir en su piel la calidez de su cuerpo. Sus besos su aroma…su perfección…

Cogió las tres, las observo por ambos lados, estimo un peso aproximado. Para el eran iguales, sin embargo aguzo su visión y pudo apreciar unas palabras en un extraño idioma. La inscripción poco visible en la llave daba a entender que llevaba a aquel de  puro corazón al frente al oráculo. Esa era rustica y echa en bronce, no tenia formas perfectas y estaba algo desgastada pero era preciosa. A diferencia de las otras dos de oro y plata de formas perfectas e incrustaciones preciosas destacaban por sobre la pequeña llave de bronce. Ahí fue que recordó lo que dijo el alma sobre la simpleza y belleza en estos objetos inanimados.

-Estas es. -se decidió.
-¿Estas seguro de tu decisión?
-Así es.- afirmo.
-Bien entonces adelante ábrela.- dijo el espíritu señalando a la puerta


Así lo hizo introdujo la llave y la puerta  con un suave crac se abrió de par en par cediendo el paso para que pudiese entrar.

El ambiente era totalmente diferente. No del todo pero tenia un algo que lo hacia sentir. Una sensación que le recorría por las venas era estremecedora. Sin embargo prefirió seguir, ya se había arriesgado y había comenzado con su nueva misión y era encontrarla. Suspiró y aumentó la velocidad de sus pasos por el empedrado que llevaba en dirección a un gran castillo estilo Bizantino.  Prefirió no detenerse a observar a los seres que habitaban ahí, aunque tenían diferentes formas, parecía que ahí quien llamaba mas la atención era el. Caminó por un pequeño mercado que daba a la plaza principal y frente a esta se veía en todo su esplendor el castillo.

Dio largas zancadas hasta llegar a la entrada principal custodiada por guardas, pero estos no le dejaron pasar a menos que tuviese algún permiso o salvoconducto o cita personal con el oráculo. Aparentando decepción dio la vuelta arrastrando los pies, hasta tener una distancia prudente donde dio la vuelta y corrió para esquivar a los guardias.

Logro hacerlo con mucha suerte saltó esquivando las lanzas y entro al vestíbulo del palacio. Ahí frente a el la vio creyó que el alma, la vida y todo se le iba a ir en cualquier momento, inclusive pudo sentir el golpeteo de su corazón la emoción y adrenalina. Cuantos deseos juntos le vinieron a la cabeza.  Pero a lo único que atino fue a sonreír con timidez, ella por su parte se acerco sensualmente como felino en acecho. La sangre se le subió al rostro nunca la había visto así tan…seductora y hermosa. Sentía la excitación al verla en esos trajes tan cortos impropios en ella…

De pronto su respiración acelerada y la cantidad de pensamientos fueron  interrumpidos por la calidez de la mujer bajando su mascara y un suave beso. Eran los labios de ella pero no era su aroma ni aliento, no sentía el mismo deseo, sus labios se negaban a corresponder aquel beso. Tuvo la sensación de estar besando a cualquier mujer a una de tantas con las que había salido intentando ahogar el amor que se negaba a morir en su pecho. Sin soportarlo mas y apenas mover sus labios la empujó limpiándose la boca por las sola repugnancia y ardor en su garganta. Definitivamente no era lo mismo, lucia como ella pero no lo era ¡no!.

-Tu no eres Yanna.
-Si lo soy…-susurró esta besando su mejilla
-No lo eres, no llevas su esencia, ni aroma-respondió alejándose de la mujer- ella no haría lo que tú.
-La pasión se enciende cuando se ve al ser que mas amas en el mundo…
-Pero esta pasión no es la misma, lo sabría enseguida. Descúbrete ya di quien eres ¿Por qué tomas su forma? ¿Qué quieres de ella?
-Nada, solo era una simple prueba-dijo la mujer tomando su forma original-Yo soy el oráculo aquella que todo lo sabe, el presente, pasado y futuro. Ahora ¿dime tu joven mortal que vienes tu a buscar o que misterio deseas que te vaya yo a revelar?
-¿Qué camino puedo tomar hacia ella?
-¿Ves esos arboles en la cima de esa montaña?-preguntó señalándolos por su gran ventanal-Para poder cruzar este limite con el mundo paralelo, debes dirigirte a ese lugar. Pero solo podrá cruzar cuando el atardecer este en su máximo y el día y la noche sean uno solo. Solo en ese momento podrás ir. Aun estas a tiempo lo lograras llegar rápido en una hora si vas rápido
-Gracias, no sé cómo se lo podre pagar
-Solo haciéndola feliz, eso es lo único-respondió con un dejo de nostalgia.


Ninguno dijo nada mas por lo que el oráculo indico a sus sirvientes que le diesen comida y agua para el viaje. Él lo recibió con gusto y salió en dirección al sol que fue donde le indicó. Corrió por la empolvada carretera tanto como sus piernas y pies le dieron hasta poder llegar ante el portal hacia ese extraño mundo donde ella vive. Lo ansiaba con todo su ser y cuando menos se dio cuenta ya estaba parado frente a él. Ni lo pensó por un segundo y traspaso el umbral…

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