sábado, 6 de noviembre de 2010

Ira

Esa sensación la hacía sentir rabia. Tenía miedo de ese nuevo sentimiento. Cada vez más extendido por su corazón. Tanto daño le habían hecho a lo largo de los años. Por eso, en cuanto lo veía, marchaba hacia otro lado enfurecida. La hacía sentirse confusa de sí misma. Ya tenía muchas preocupaciones encima. No tenía tiempo para esa clase de situaciones. Debía buscar respuestas a algunas cuestiones para así finalizar una serie de problemas en su hogar. Pero ahora tenía un conflicto interno. Como una guerra entre dos facciones... Dejarse dominar por ese nuevo sentimiento u olvidar lo y seguir con sus deberes. Se sentía confusa en aquel extraño lugar. Estaba lejos de su hogar, familia, amigos,...

En esos momentos, se sentía desorientada. No sabía dónde ubicarse. Aquí o allá. Alguien interrumpió sus pensamientos. Una joven de cabellos largos y ojos azules. Su pequeña protegida de extraños poderes.

-Debemos ir por allí.-le dijo señalando a un punto en el mapa- Ahí nos dijo que encontraríamos la biblioteca.

Ella no la contesto. Solo se limito a encogerse de hombros y a seguirla. Tenía los pensamientos lejos, muy lejos, en su mundo. Algo la hizo cambiar de expresión. Una expresión más seria como de mal humorada. Un grupo de ninjas, compuesto por nueve jóvenes y dos adultos, pasaban a su lado. Todos iban hablando de algo poco entendible para ellas. Pero ahí está él con su aire ausente. Los sentimientos florecieron de nuevo. Sintió ira con aquella escena. No podía soportarlo y siguió su camino.

Él se quedo rezagado. Miro hacia atrás. Su grupo seguía avanzando sin darse cuenta de su ausencia. La vio diferente. Distinta ha la que recordaba. La primera vez fue preguntando por toda la aldea por ella. Nadie había oído hablar de ella. Solo la Hokage sabe la verdad.

-¡Sensei, - el grito destruyo sus pensamientos- Vamos! No se quede atrás.

Levanto el brazo en señal de que ya iba. Miro por última vez más hacia atrás. Y volvió junto al grupo con las manos en el bolsillo.

Siguieron caminando dos calles más arriba. Ella seguía en su mundo. Ahora tenía muchas cosas en la cabeza. Al fin llegaron a la biblioteca. Ya dentro, comenzaron a buscar  en los libros. Ella pasaba las hojas una a una pesadamente. No se podía concentrar como antes.

-¿Te pasa algo?- le pregunta extrañada su compañera- Estas rara desde que llegamos.
-¡Nah! No me pasa nada- Seguía pasando páginas.

Su compañera no pensaba lo mismo. Algo le pasaba que le ponía de mal humos. Llevaban casi dos horas y aun no habían encontrado nada. La gente iba y venía por la biblioteca. En un descuido se le cae un libro al suelo. Al agacharse para recoger el libro, una mano lo cogió antes que ella y se lo dio. Ella alzó la cabeza y vio de nuevo su cara sonriente y amable. Pero sus sentimientos de ira hacia él volvieron a estallar en ella. Desvió fríamente la mirada, cogió el libro sin ninguna palabra y se fue con su compañera a otra mesa, dándole la espalda a él. Se pasó todo el rato que estuvieron refunfuñando para sí misma. Kakashi se quedo de pie congelado observándola mientras ella se iba con su compañera a la otra mesa. Se dio cuenta de que estaba totalmente enamorado de ella. Él sabía que le pasaba...lo sabia... él sentía lo mismo que sentía ella hacia  él. Un amor intenso y fogoso.

Cuando Yanna se acerco a la mesa donde estaba su compañera Gaia, estaba totalmente roja y murmurando para sí misma. Entonces Gaia se la quedo observando seriamente como posaba el libro bruscamente en la mesa y clavo sus ojos, llenos de furia y vergüenza, hacia la primera página del libro.

Gaia espero un rato, un pequeño silencio, hasta que abrió la boca y pregunto- ¿Te gusta kakashi?-

Yanna levanto la cabeza y la miro fijamente con lagrimas en los ojos, y esbozo una pequeña sonrisa forzada. Respiro profundamente antes de contestar.

-Si...- dijo en un pequeño suspiro que llego a los oídos de Kakashi.

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