jueves, 30 de diciembre de 2010

Inocente

En una sala de chat cualquiera de Internet.

|PrincipeGris te ha abierto un canal privado. |
            PrincipeGris: ¿Qué haces? =D
            PrincipeGris tira piedrecitas a Princesita.
Princesita: ¡Eh! ¡No me tires piedrecitas! ò_ó
PrincipeGris: T_T No me hacías caso. =D ¿Qué haces?
Princesita: Nada. Intento acabar un trabajo. ¿Y tú?
PrincipeGris: Yo… Nada… Viendo la tele… ¿Estás sola?
Princesita: ¬_¬ No lo sé.  No se oye ningún ruido ¿Por qué preguntas?
PrincipeGris: ¿Por qué? Por curiosidad. =O ¿Me pones la cam?
Princesita: No ¬_¬
PrincipeGris: Jo Vengaaa. =C
Princesita: ¡QUE NO! ò_ó
PrincipeGris: D= ¡JOOOO!
Princesita: Espera, ahora vengo.
PrincipeGris: T_T Vale, te esperare aquí solito y llorando D,=

Dejo de teclear en el ordenador portátil. Se levanto de la silla. Medio cabreada salió del despacho. Camino por el pasillo pisando fuerte. Bajo las escaleras. Lo vio disimulando, tarareando la típica cancioncilla de anuncio. Agarro la zapatilla y se la lanzo. Le dio en toda la cabeza. Se oculto tras la barandilla. No la había visto venir. Más bien cambio de canal. Ya a gusto con su Azaña. Regreso a su despacho sin una de sus zapatillas.

Princesita: Regrese =D
PrincipeGris: T_T Me hecho un chichón en la cabeza. T__T Un ser malvado me ha lanzado una ZAPATILLA.
Princesita: =O Igual te lo merecías. ¿No?
PrincipeGris: No. T_T No he hecho nada malo D,=
Princesita: =S ¿Estas seguro?
PrincipeGris: ó_ó si. No he hecho nada de nada. ¿Y tú? =D
Princesita: ¡Como cambiamos de ánimos tan rápido! o_ó Si he hecho una cosa muy mala.
PrincipeGris se lleva las manos a la cabeza.
PrincipeGris: ¿Cómo de mala? ¿Qué cosa? ¿A quién?
Princesita hace pucheritos.
Princesita: Te he ocultado un terrible secreto mío D=
PrincipeGris: O= ¿A mí? ¿Qué secreto?
Princesita: Estoy embarazada.

-Tres, dos, uno… - conto hacia atrás, esperaba la reacción de su amiguito cibernético.

Un vaso de cristal cayó al suelo. Una exclamación de sorpresa procedente del piso de abajo. Un tropiezo con el sofá, seguido de una maldición. Ella se lo estaba pasando pipa, pero debía mantenerse tranquila antes de echarse a reír. Luego escucho como murmuraba palabras incoherentes el ser de abajo. Subió las escaleras de dos en dos. Corrió por el pasillo, patino y se estampo contra la puerta. Se toco la nariz, le dolía por el golpetazo.  Abrió la puerta de golpe. Se agarro al marco de la puerta. Exhalo aire. Venia cansado.

-¡No! – Soltó sin aire en los pulmones.- ¿Tu… estas… em…

Ella no aguantaba la risa. Su cara de atontado medio asombrado, asustado y contento, le daba más risa. Se le escapo. No podía aguantar más. Empezó  a reírse.

-Ja, ja. Picaste. Ja ja.- Seguía riéndose.- J aja Por pervertido.
-Yo… Per… ver…ti…do…-Dijo sin aire aun. Sonrió de una forma extraña que a ella no le gusto nada. Cogió aire.- ¡Eso es imposible! Si yo soy un santo. –Se apoyo en el marco.
-Ya. – volvió al ordenador. Lo ignoro un rato.- Santo dije el muy tonto.- Cero las aplicaciones y apago el ordenador.- ¿Aun no te has ido a ver tu tele?
-¿Yo?- se señalo como ofendido.- no. Estoy pensando mi venganza.
-¡Aah! ¿Y tiene que ser aquí?- Se levanto de la silla y apago la luz. Disponía a salir del despacho, pero él le bloqueaba la salida.-¿Me dejas pasar?
-Sí y no - Puso otra vez esa sonrisa.- te voy a dejar.- cruzo los brazos.- Mi venganza.
-¿Qué vas hacer? – le miro con ojitos ara que le dejara pasar. Se acerco con intención de golpearlo y hacerse paso hasta su libertad.-¿Encerrarme aquí?
-No.- Amplio mas su sonrisa.- Tengo algo mucho peor.
-Ahora el ser malvado eres tu.- No le gustaba para nada su actitud.- Déjame pasar – ya le cabreaba.- por favor.
-No.- seguía bloqueando la salida. –No intentes convencerme. Soy duro como una piedra.
-Mentira.- Alzo la voz.- Tuvo una idea más efectiva. Se acerco a él y rodeo su cuello con sus brazos, pero le tiro de la oreja.- ¿Duele, eh?
-¡Ay! ¡Ay! ¡Si duele! – intentaba soltar su mano. LE dio en su punto débil.- ¡TE dejo pasar, si sueltas mi oreja!
-Buen chico.- Soltó su oreja. Dos puntos para ella. Le dio palmaditas en el hombro.- Me voy a la ducha.

Le metió un empujón.  Rio un poco. Camino hacia el cuarto de baño. Cerró la puerta con fuerza. Suspiro. Abrió el grifo de la ducha, dejando que el agua saliera. Espero hasta que se empañe los espejos, unos cinco minutos. Mientras tanto se cepillo los dientes. Acabo lo primero. Se desprendió de su ropa, el pijama. Entro despacio en la ducha. Cogió el gel y se enjabono el cuerpo. De repente la luz se apago.  La puerta corredera se abrió un poco y unos brazos musculosos la abrazaron por la cintura. Sabia quien era y que quería.

-Hola- La susurro al oído.- Pensé que necesitarías ayuda.
-No la necesito.- se dio la vuelto y se colgó en su cuello.- Yo solita se ducharme.
-¿Pero con la luz apagada?- Le beso en el cuello.
-Sí, se donde están las cosas.- pego mas su cuerpo. Lo malo que ya acabe.

Se separo de él y cerró el grifo. Corrió la mampara. El frio repentino la hizo temblar un poco. Cogió el albornoz. Le miro y sonrió.

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