domingo, 19 de junio de 2011

El demonio de mis pesadillas - Inicio de un plan malvado

Yo ya sabía sobre el destino de mi hermana. Estaba allí cuando mi madre se lo conto al rey demonio. Tan solo tenía tres años. Me escondía tras una de las columnas del salón del trono. Las palabras de mi madre se me grabaron a fuego en mi mente. Por eso le hago la vida imposible a mi querida hermana. ¿Por qué ella? Yo tengo el mismo derecho y soy más poderosa que ella. Además él y yo somos de la misma edad. Yo lo conocí antes. Se sus puntos fuertes y débiles, sus gustos, sus miedos… Lo sé todo sobre él. Pero lo odio tanto. Me utilizo y luego me tiro como un juguete viejo y estropeado. Me las pagara. Le hare sufrir tanto que se arrepentirá de lo que me hizo. ¡Bah! Da igual. Ahora tengo a alguien que me entiende y NO me utiliza. Aun lo recuerdo. Aquel fatídico día.

Desde los dieciséis llevaba con él. Cuatro años a su lado y me dio al patada porque si. Me hizo mucho daño. Le di mi adolescencia. Me fui a lamentar mi desgracia a un bar. No recuerdo cuantas copas llevaba. No vi a la persona que se acerco. Mi vista estaba borrosa por las lágrimas y mi estado de embriagadez. Trasmitía tranquilidad. Fue lo que sentí en ese momento. Se sentó en el taburete de mi lado derecho.

-¿Te quieres vengar de él?- Su voz me paralizo.- Yo te puedo ayudar.
-No, no puedes.- Bebí un trago de mi bebida sin mirarlo.- Careces de ese poder.
-¿Quién te ha dicho que no la tengo?- El vaso de mi mano se hizo añicos.- Has visto.
-¡QUÉ!- Exclame alarmada. Me aleje de la barra.- Eso lo sé hacer yo.
-¡Ajam!- Seguía sin mirarle.- Es un nivel muy básico. Probare con otra cosa.
-¿¡Cómo!? – Me había agarrado del brazo.- ¡Suélteme!
-No, -Apretó mas su mano.- Vamos a un lugar más tranquilo.

En un abrir y cerrar de ojos, ya no estábamos en el bar, sino en el servicio. Me empujo contra la fría pared. Nuestras miradas conectaron por primera vez. Ese verde me recordó a la hierba de los campos. A través de ellos pude ver un poder equivalente a la de él. ¿Cómo puede ser eso posible? En todo lo que he aprendido a lo largo de los años. Si fueron…. Imposible…. Posible, porque estaba frente a mí. Mi mente no lo procesaba muy bien. No quería creerlo. Por un momento tuve miedo de verdad. Mi alma dudo y él lo noto. Me abofeteo muy fuerte que mi cabeza choco contra los lavabos. Vi gotas de mi sangre caer al suelo. Me volvió agarrar del brazo para que me levantara del suelo. Su rostro medio alegre había cambiado a una seria y más fría. Toco mi herida y el dolor desapareció, pero la sangre seguía ahí.

-No vuelvas a dudar. - Acaricio mi rostro. –Soy lo que piensas.
-Yo no he dudado.- Mentí.- ¡Y suélteme o gritare!
-¡NO!- Mis manos como mis piernas se vieron inmovilizadas.- No te voy soltar. Tengo una proposición para ti. –Jugó con un par de mechones de mi pelo.- Quiero que me ayudes a recuperar lo que es mío por derecho y claro, que tú seas mi reina.
-Yo no puedo… Fui entrenada para… -No me fiaba de él. No quería represiones por parte de los míos.- Mi yaya me tiene bien vigilada.
-¡Oh! No te he convencido.- Su mano bajo desde mi cuello hasta el pecho.- ¡Qué pena! A ver si…

Sus labios aprisionaron los míos con violencia impidiéndome gritar para pedir auxilio, pero al sentirlos tan dulces, me deje llevar. Me estremecí al sentir su fría mano sobre mi piel. Es cuando me di cuenta de que mi ropa había desaparecido. Recorrió cada rincón de mi cuerpo con suavidad. En cierta forma me hacia cosquillas. EL pelo se me erizo. Nunca había sentido algo así. Ni con él. Sería lo que tanto tiempo lleve soñando con encontrar algún día. La yaya lo sabía y nunca quiso contármelo. ¿Por qué? ¿Por qué tanta vigilancia sobre mi? No me importa lo he encontrado y no me separare de él. Su aroma se impregna en mí. Seré su esclava, su reina, lo que sea que él quiera. No sé qué me pasa. Hay algo en él… Me está volviendo loca. Quiero todo de él, ¡ahora! Lo estará notando. ¡Qué tonta soy! Si lo nota. Parece que esta sonriendo. ¿Qué hago? ¿Qué hago? No lo aguanto más. Aun sigue con su ropa y me niega a usar mi poder. ¿Qué hace? ¿Por qué ha dejado de besarme de esa forma? Me hace cosquillas en el cuello. ¿Qué intenta? ¡Hay! ¿Qué ha sido eso? Me ha dado un pequeño pellizco en el pezón. ¿Cuándo ha desaparecido mi ropa interior? Tengo frio, mucho frio. Ha acercado más su cuerpo al mío. Esta ardiendo. Parece lava hirviendo. Sus manos… ¿A dónde van? ¡Aaah! Una de sus manos me ha agarrado del muslo para elevar mi pierna y la otra esta jugueteando con mi parte más sensible. Quiere verme enloquecer. Esa es su táctica, pero yo no quiero sucumbir. No puedo. Lo quiero ya.

-Di lo que quiero oír – Su voz sonó tranquila. - y te lo daré. – Yo negué con la cabeza. No podía hablar.- ¿No? ¡Pues seguiremos así hasta que las oiga!

Esta es su forma de torturarme. Ha descubierto mi punto más débil. Lo malo es que me gusta que me haga esto, pero no lo aguanto más. Hare lo que quiera. Soy suya. Me rindo. Soy inferior ante tanto poder…

-Aa… Acepto… Tu propuesta.- Mi voz salía entrecortada.- Hare lo que quieras.
- Muy bien,- Su ropa desapareció tras decirle eso.- es lo que quería escuchar salir de tu hermosa boca.-Introdujo su arma más poderosa en mi. -Ahora escúchame bien, porque no te lo voy a repetir…

En cada envestida me iba susurrando su plan. Yo me mordía el labio inferior para aguantar mis gemidos y así escucharlo mejor. Sin querer le arañe en la espalda. Él acto seguido me mordió la lóbulo de la oreja para que pusiera más atención. Solté un lastimero lo siento y le deje continuar. Y así me vi metida en el plan del ser más perverso y maravilloso del infierno.

Sigo sin arrepentirme de nada. Mi corazón pasó a ser suyo. Él es mi dueño y yo su esclava. Todo lo que me dijo se está haciendo realidad. Como ese bastardo salió de su oscuro agujero y encontró a su futura reina, mi queridísima hermanita menor. Aunque los planes empezaron mucho antes, llega el momento de salir a la acción.

Gracias a él aprendí mucho sobre magia que mi yaya no me enseño, esa magia oscura y tentadora. Ni mi hermana llegara a soñar con ella. ¡Esa debilucha! En cuanto le lance esa maldición morirá. ¡JAJAJAJAJ! ¡Entonces lo veré sufrir! Para desgracia mía, deberé disimular. Si sale todo lo contrario…. Ya veré que hare. ¡Sí! Lanzarle una maldición o cortarle su preciado bien. Si no me pilla su padre primero. Porque me obligo a introducirme en su corte, si yo me entero de todo gracias a lo que me cuenta la yaya. Que por cierto no sospecha nada. Se cree que sigo su lista de estudios. Odio su entrenamiento. Yo jamás protegeré a mi hermana. Tengo la poción preparada. Hace unos días la note rara. Está embarazada y la muy tonta no lo sabe. Me lo voy pasar en grande cuando llegue a la fiesta de la yaya.

¡Qué fastidio! Esta todo esto lleno de vejestorios. Mira ahí está mi hermana. Además sin bebida. Esta es mi oportunidad. A por el ponche, ya. Voy a echarle la pócima. Nadie está mirando. Bien. No huele tan mal como hace unas horas. ¡Mierda! La muy…. Está hablando con papa. Me acerco como si nada.

-Toma hermanita que te veo un poco sedienta.- Se lo digo en un tono poco normal.
- Gracias, tenia sed.- Se lo ha bebido de un trago. El plan va bien.

Han pasado varias horas. ¿Le habrá hecho efecto ya la maldita poción? La fiesta de la yaya acabo hace un rato. No tardara tanto en llegar al suya. ¡Mierda! No me di cuenta vive en el mismo edificio, en la antigua casa de la tía abuela. Mejor disimular o la yaya se dará cuenta. Estoy ayudando a recoger todo el trajín de la fiesta. Todo está pantomima par ano llamar la atención. Mama anda por aquí también, pero papa se ha marchado ya. Esa presencia. Ya ha llegado. Ahora empieza la diversión. ¡Oh! Se han escuchado fuertes golpes. Pobre hermanita, lo debe estar pasando fatal y él estará como un loco endemoniado. ¡Mierda! Mama ha ido ayudarla. ¡Joder! El rey también está allí. ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¿Qué hago? Iré alardear un poquito de lo que supuestamente no he hecho.

Me ha echado ese vejestorio. El plan ha sido un fracaso por el momento. Ya lo he dicho antes, si no sale, pues a cortarle su parte más varonil. Así no podrá tener descendientes y su estirpe se perderá en el olvido. Al fin yo podre ser reina junto al hombre más poderoso del infierno. Antes debo cambiarme de ropa. Usare ese picardías que tenía preparado para este día. Ha sido fácil de llegar. Me prohibió la entrada a su santuario., pero yo hoy lo profano para un bien más alto. Debo esconderme o me descubrirán. ¡Ah! El armario, ahí me ocultare.

Ya era hora. Mira que ha tardado mucho en llegar. ¡JODER! También el rey está aquí. ¡UFF! Ya se va. Esperare hasta que sus pisadas se alejen. Ha llegado el momento. Esta con la guardia baja. Voy a lanzarle el hechizo de inmovilizar. ¡Qué recuerdos! No estoy para recordad cosas. Vamos a la ataque. No se ha dado cuenta que esta inmóvil. Voy salir ya…. ¡Qué cara se le ha quedado! No se esperaba mi aparición en su habitación. Esta noche seré la última mujer que tenga su cosa dentro. Por lo demás dejara de existir.

¡NO PUEDE SER! Se ha hecho inmune a mis encantos de mujer. Voy a provocarle. Un beso, sus labios han cambiado. Antes eran fríos y ahora son cálidos. Me hermana lo ha cambiado. ¡Maldita sea! Voy hacerlo rápido o me pillara el vejestorio…. ¡NO! Se acerca. Ya está aquí. Mi plan ha sido un total fracaso. ¡Me he distraído! Me ha empujado al suelo y ahora el rey me agarra con fuerza. Me va arrancar el brazo.

-¡A ti te estaba buscando Furcia!- Me llama eso mientras me empuja hacia la salida. - Larga a mi despacho y vístete Zorra.

Voy a lanzar mi último ataque antes de perderlo de vista. Me encanta esta situación.

-¡Ah, una cosa!-Lo solté sin vacilar.- ¿Te gusto mi regalito de antes?

¡Uy! ¡Uy! Se ha enfurecido. ¡JAJAJAJA! ¿Qué me va hacer matarme delante de su padre? Ya le gustaría. No le voy a dar ese gusto. Yo aun tengo cosas más importantes que hacer. ¡Sera…! Me ha cerrado la puerta delante de mis narices y quiere que vaya a su despacho. Pues lo tiene seguro. No tengo ganas de vestirme. Me siento bien así y luego lo estrenare. ¡Bah! Mejor me visto. No quiero que los babosos de este lugar me persigan. ¡Agg! Debo ir al despacho del viejo. Me va a dar latigazos por desobedecerle. ¡Joder! No sé como ya he llegado a su puerta.
Voy entrar. Se ve todo oscuro. ¿Dónde está el interruptor? ¡Ay! ¿Qué ha sido eso? ¡Ay! ¡Otra vez! Son látigos. ¡Ay! No veo nada. No encuentro la puerta. ¿Dónde estoy?

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