viernes, 23 de septiembre de 2011

Es Ella - Sueño 6 – Apuesta

Sueño 6 – Apuesta

Saltaba de rama en rama, de un árbol a otro a gran velocidad. Había perdido el rastro. Se dio cuenta de que ella era realmente rápida, más rápida que su ex alumno y difunto sensei. Paró en seco en una encrucijada, donde los olores se mezclaban. ¿Había estado dando vueltas o caído dentro de un genjutsu? Realizo el sello para salir de él. Estaba equivocado. No era un genjutsu. Se había perdido por los bosques de la hoja. No, estaba confundido. Algo le pasaba.  No se sentía muy bien. A través de sus ojos empezaba a ver imágenes. Estaba soñando despierto.

--o--

Se llevo la mano al rostro. Lo había abofeteado. Nunca se lo imagino. ¿Por qué le dijo eso? No fue su intención. No quería decírselo, pero le había puesto tan furioso. No pensaba con claridad. Se sentía tan confuso tan de repente. No se sintió tan mal desde hacia tanto tiempo. Retrocedió horrorizado. Ella está llorando. Se le cayó el alma a los pies. Él lo había provocado. No sabía qué hacer. Estaba nervioso. Quería consolarla. El valor se le escapo del cuerpo. Se derrumbo moralmente. Dio unos pasos vacilantes hacia ella.

-¡NO TE ACERQUES MÁS!- Le grito con las lagrimas en los ojos.
-Yo… Yo… -Balbuceo sin saber que decir.-
-¡NO SIGAS!- se acercaba cada vez mas. Ella retrocedió, pero no pudo ir más allá de la pared.- ¡VETE DE AQUÍ! – le señalo la puerta.
-¡NO!- grito al mismo tono que ella y cada vez estaba más cerca.- ¡NO ME VOY A IR! – La acorralo entre él y la pared.- No saldré por esa puerta.- fijo su mirada en ella.- No lo voy hacer.
-¡VETE!- Le golpeo con las manos en puño- ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE! –Seguía llorando.- ¡VETE!
-¡NO!- La cogió de los hombro.- No voy irme. No lo hare.- Apoyo su cabeza en su hombro.- Lo siento.-La susurro.- Perdóname.
-- No le salía el habla.- No puedo. Me has hecho daño. Vete.- Le salía un hilillo de voz.
-No.-La beso.- No me voy a ir.- La volvió a besar.
-Por favor…-Él la seguía besando.-… Vete.- Otro beso.
-No.- La abrazo por la cintura y volvió a besarla.- Me quedo.
-¿Por qué?- Lo miro con ojos llorosos. No la dejo decir nada más. La estaba besando otra vez.
-Porque no era mi intención decirte esto.- Apoyo su frente con la de ella.- Te quiero.
-¿Cómo?- Abrió bien los ojos.- No te creo.

La volvió a besar con más intensidad. Ella no resistió. No podía enfadarse con él. Lo perdono. Rodeo su cuello con los brazos. No quería que se fuera.

--o--
Se despertó de su sueño. Parecía tan vivido… No recordaba bien que hacia allí en medio de bosque. Además había anochecido hacía ya tiempo. Entonces escucho unos sollozos procedentes de unos arbustos. Se acerco con sigilo hacia allí. Saco un Kunai por precaución. Podría ser un enemigo peligroso. Era todo lo contrario. El Kunai cayó en picado clavándose con fuerza al suelo. Era ella. Estaba acuclillada llorando a mares y asustada. Ahora recordó que hacía en aquel lugar. Sus manos se paralizaron. No se atrevía acercarse más para no hacerla huir.

-“¡Es real! ¡Es real! ¡Es real!” – Se decía una y otra vez. –“¡Que alguien me pellizque!” – Pero nadie podía escuchar sus pensamientos.

Ella alzo la mirada hacia él. Sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar. Aun seguían cubiertos de lágrimas. Retrocedió asustada ante su presencia. Se arrastro por el suelo, pero choco contra el tronco de un árbol y se hizo un ovillo.

-No me mate, por favor.- Suplicaba con una voz bien baja y débil.- No quiero regresar.

Suspiro agobiado. Se rasco la nuca confundido. No sabía qué hacer ni que decir. No era muy bueno consolando. Tampoco era el plan de asesinarla. Le habían gritado que fuera tras ella y la regresara a la aldea. ¿Y esa técnica que le habían advertido de su peligrosidad? No había sufrido tal ataque. ¿Sería ella un ser peligroso? Pues no lo parecía. Estaba muy asustada y aun mas con él delante. Dio un paso hacia delante y ella se abrazo más fuerte a sus piernas. No podía dejarla allí.

-¡No te acerques, por favor!- Grito alarmada y cansada. – Los sueños pueden ser realmente peligrosos.-Su voz se debilito tras decir eso.

Él se quedo clavado en el suelo y empezó a atar cabos. Ahora entendió que clase de técnica no podía controlar. ¿Tanto miedo les daba a sus compañeros ninja esa clase de técnica?  Sonrió bajo su máscara y se agacho. Saco un pañuelo de tela de su bolsillo y se lo tendió. Ella dejo ver sus ojos castaños por un instante para volverse a esconder entre sus brazos. Se aferro a sus piernas como si de un salvavidas fueras. No confiaba en él. Ni pensaba hacerlo. Era un desconocido para ella. Aunque vagamente le resultaba familiar. Quería que la dejara en paz, que volviera por donde haya venido. Prefería estar en su soledad sin que nadie sepa a donde huyo.
A Kakashi le recordó a un perrito abandonado, asustadizo y desconfiado ante el nuevo amo. Deposito el pañuelo cerca de ella y retrocedió, a la posición de donde se había clavado el kunai. Espero pacientemente a que la joven decidiera coger el pañuelo. Ella extendió el brazo. Toco con los dedos la suave tela, pero como si de fuego tratase retrocedió. Dudaba entre cogerlo o no o limpiarse con la manga de la camiseta. ¿Sería algún tipo de trampa o estratagema para capturarla? Recogió el brazo. No quiera el pañuelo. Se pego más al tronco del árbol.

-¡Ah! Bueno no lo quieres.- Recogió el pañuelo y lo olio. –“Está limpio. Lo lave ayer”- Pensó mirándola a ella. Sintió el fresco aire en su piel y tembló un poco. – No te muevas de ahí. Voy a buscar ramas para hacer una pequeña hoguera. Empieza hacer frio.

Se alejo con paso lento sin perderla de vista. Recogió un par de ramas cerca de ese árbol, pero necesitaba más. Se fue alejando poco a poco y estando alerta a cualquier movimiento por parte de ella o de algún enemigo. El bosque no suele ser un buen lugar para quedarse a dormir ni para encender una hoguera. Recorrió una buena distancia. No encontró mucho por allí. Las ramas caídas estaban húmedas y no eran buenas para prenderlas. Estaría horas intentando encenderla. Entonces decidió regresar a donde estaba ella.
Se le cayeron las pocas ramas que había recogido al suelo. No estaba allí y eso que le dijo que no se moviera. Se quedo aun más confuso con la situación y dos preguntas le vinieron a la mente: ¿A dónde había ido?  ¿La habrán encontrado? Golpeo el tronco donde ella había apoyado su espalda con el puño. Se hizo sangre y no le importo. Bajo la vista y encontró un tubo transparente. Lo recogió y lo inspecciono con el ceño fruncido. Aquella mujer le había estado tomando el pelo un buen rato. No estaba asustada ni había llorado. Fue toda una farsa para que él la dejara en pasar de largo en su huida.
Regreso a la aldea al alba en muy mal estado.  La imagen de la mujer de sus sueños se había esfumado de repente. Fue a informar de lo sucedido a la Hokage. Esta no la regaño ni lo amenazo. Tras finalizar su historia. La Hokage se rio a grandes carcajadas. Todo aquello había sido un experimento por parte de la susodicha mujer con el permiso de ella. Sus compañeros habían actuado bien al igual un actor de película. Le entro la vena homicida. Los iba matar a todos. Hoy no era el día de las bromas pesadas. Pero se aguanto. En otro momento se vengaría de ellos.
Tocaron la puerta del despacho de la Hokage y entro ella con un nuevo atiendo, el de Shinobi de la hoja. Traía consigo un par de folios explicando la técnica y los resultados efectuados. Lo ignoro al entrar. Se los entrego a la Hokage. Le miro y sonrió con timidez.

-Lo siento.- Se disculpo por lo que le había dicho.- Ella te eligió por una apuesta.

El resultado de ese experimento fue a causa de la Hokage, que un día de borrachera aposto contra los de la sección de investigación de la aldea. La apuesta era confundir a un shinobi cualquiera, ella elegía  a quien, con el jutsu a medio completar de la mujer y fingir la huida de la mujer para ver la reacción de dicho shinobi. Para su desgracia había sido un éxito y la Hokage había perdido tal apuesta.

FIN

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