martes, 1 de enero de 2013

Etapa Nueva y Rumores

Etapa Nueva y Rumores

El nuevo ciclo empezaba, la secundaria. Esa etapa odiosa para quien tanto se quiere olvidar. Hormonas y muchos cambios. Estos últimos serian buenos o malos, según por donde se mirase. Tan solo duraría unos cuatro años. Serian los años decisivos de sus vidas. A partir de ahí encaminarían sus vidas hacia uno de tantos caminos.
Eso le daba miedo.  ¿Cuál erigiría? No quiera cambar. Quería ser siendo el mismo. El perderse en el camino no estaba en sus planes de futuro. Estudiaría sin distracciones absurdos durante todo el curso o etapa escolar. Lo malo era aguantar a los demás. Los toleraba, pero había a veces…. Prefería no pensarlo. Aun no había comenzado el curso y ya estaba pensando en matarlos a todos. Metafóricamente. Este año se había prometido hacer callar a más de una persona, incluida a ella. Más bien ignorarla. No iba a empezar la guerra verbal. Siempre lo empezaba él. No lo comprendía. Ya no tenía sentido.


De repente se vio abordado por detrás. Tal fue el susto que se le cayó la cartera al suelo. Había sido su pesado amigo. Le dio con ella en cuanto la recogió. No le gustaba esa clase de bromas por parte de él. Le echo la bronca hasta que algo lo distrajo. Ella apareció en su campo visual. La veía rara. Frunció el ceño sin saber el que. Ella fijo su vista en él, como si estuviera a punto de soltarle alguna cosa. No lo hizo saludaba a alguien que esta tras él. Se desilusiono un poco. Su amigo se dio cuenta y sonrió tramando alguna de las suyas.

-¡Oye!- Se sobresalto cuando su amigo pasó el brazo por el hombro. – Se te ve desanimado. ¿No me digas que te está empezando a gustar?
-¿¡Cómo!?- Exclamo alarmado.- ¡No! –Puso cara de asco.- Vamos entrando.- Cambio de tema muy rápido.- Se va acercando la hora.

Se deshizo del brazo de su amigo y entro a clase. Se sentó en el primer asiento que pillo. No muy adelante, ni muy atrás, en medio. Ahí se quedaran hasta el final del curso. Poco a poco iban entrando sus compañeros y sentándose en los pupitres vacios. El nuevo curso estaba a punto de comenzar.

El profesor llego apurado y acompañado por alguien más, un nuevo alumno. Este primero era un poco desliñado y su pelo rubio estaba despeinado. Le indico al nuevo el único sitio libre. Le dio un escalofrió al pasar por su lado. Juro que le había visto en algún lugar. No recordaba bien. El cabello del nuevo alumno le dio una pista, la trenza. Aquella vieja llevaba el mismo peinado. Además se parecían un poco. El recuerdo de las pesadillas regresó de golpe. Se quedo paralizado y sin atender que decía el profesor.
Se estaba presentando y repartiendo los horario. Después soltó el discurso típico de inicio de curso. Recordó algunas normas escolares, tanto viejas como nuevas. También explico algunas dudas expuestas por alguno de sus compañeros.

-A partir de este curso, ambas clases compartirán la misma asignatura, educación física.- Un grupo de chicos se horrorizo.- No estaréis todos juntos. Chicos por un lado y chicas por otro…. – Les metió un rollo de su época escolar.

De paso les conto un chiste. No surtió efecto. Por lo menos, se animaron un poco cuando propuso contar brevemente sus vacaciones y a su vez se presentaban. El profesor comenzó contando sus horripilantes vacaciones junto con su mujer. Luego fueron otros quienes continuaron narrando las suyas. Entonces le toco a él. Su amigo le dio un codazo para traerle de vuelta. Fue corto y poco satisfactorio por los demás. Escucho un aburrido que otro. El era así y no podía cambiarlo. Tampoco había sucedido nada extraordinario para contar. En cuanto al otro asunto, era cosa suya. Todos terminador de contar sus cosas y el timbre sonó concluyendo así la jornada escolar de ese día.
-¿Qué vas hacer ahora? – Recogía sus cosas, su amigo.
-Irme a casa.- Esa contestación no era lo que quería escuchar.
-¿Por qué?- Sonó aniñado.- Podemos ir a los recreativos. Han puesto una nueva máquina. Eso me han dicho.
-No Obito.- Se negó.- No puedo. Mi madre me ha pedido que regrese a casa cuando termine.- Se excuso.- Dijo algo sobre nuevos vecinos y otras cosas que no escuche.
-¡Ah Bueno! Si es eso…- Se entristeció.- Iré solo. Jugare a todas las maquinas melancólico, porque mi mejor amigo no está.- Dramatizo.- Diré que no estás entre nosotros para que me den fichas gratis…
-Obito….- Sabia por donde iba.- Te he dicho que no puedo.- Miro el reloj. Era tarde. Me tengo que ir. Mañana nos vemos.

Dejo allí a su amigo y salió de clase volando. Debía llegar a tiempo o su madre lo mataría. En su trayectoria choco contra alguien. No miro quien era ni se disculpo. Tenía prisa. Pero….

-¡Mira por donde caminas, imbécil! – Gritaron.

No presto atención siguió adelante. Hasta que algo lo golpeo, una capeta; Los chicos de alrededor esperaban su reacción o cualquier cosa. Llevaban años sabiendo de su guerra; Se giro despacio aguantando su cabreo. Resulto ser ella. Del mismo modo, se la devolvió. Ella lo esquivo y se rio un poco de él. Gruño. No tenía ganas de nada. Se dio la vuelta y salió de allí echando humo.

-o-

No muy lejos de ahí, en se mismo pasillo. Un ser lo observo todo desde la distancia. La reacción de ambos le dejo consternado. No era lo que esperaba. Ya era demasiado viejo para involucrarse en esa clase de asuntos. Se lo dejaría a la nueva generación. Aunque uno de ellos dos había recibido ayuda hacia muy poco. Unos cascabeles sonaron cerca de él. Eso le pareció. Sonrió. Conocía a quien pertenecía ese sonido.

-Muchacha.- Llamo con su extraño acento a una chiquilla que pasaba por allí.- Tu abuela es…. Te pareces algo a ella.

-o-

A lo largo de ese curso, dejo de lado su temor hacia su pesadilla. Era algo irracional y sin comprensión. Debía olvidarlo cuanto antes. Eso lo decidió en año nuevo. Más tarde, en Marzo ya no lo recordaba. Había hecho bien. Ahora tenía otros asuntos a los que atender. Cómo pasar desapercibido de la mirada de las féminas de su clase. Tenía claro que no había cambiado en nada. Bueno, tan solo habían crecido dos palmos. Lo demás, no lo comprendía. Su amigo se reía cuando alguna de sus compañeros se le acercaba a declararse.  Los rechazaba como el sabia hacer, diciendo no y que no estaba interesado. Las dejaba echas polvo. Con eso se iniciaron los rumores y le pusieron un mote todas, o casi todas, las chicas de clase. Nunca supo cual era. A parte, comenzaron a plantearse su orientación sexual.

Al pasar con su amigo, solo escuchaba cuchicheos o risitas.

-¡Oye! – Empezaba a estar harto.- ¿Sabes que está ocurriendo¿
-Ni idea.- Su amigo se encogió de hombros.- Llevan así desde Febrero.- Se cayó unos segundos.- Espera….. – Le agarro del brazo por detenerlo.-  ¿Cuándo fue la última vez….
-En Febrero.- Lo miro interrogante. Pues su amigo estaba pensando más de lo habitual.- Te ha venido algo a la mente, ¿Verdad?
-Una teoría pequeña.- Mostro la medida con los dedos.-  El día después de tu vigésimo quinto rechazo, si llevo la cuenta, Kakashi, comenzaron los extraños rumores hacia ti.- Bajo la voz.- Incluso te pusieron un mote. No sé cuál es. No me mires de ese modo y ni intentes investigarlo o te mataran.- Siguió hablando como un loco. – No Kakashi, no lo hagas.- El no estaba haciendo nada.- Te preguntas como lo sé, ¿No? Tengo una espía entre ellos.
-Obito estás loco.- Entro en clase.- Te lo has inventado todo. No me lo creo.
-¡Bah!- Se rindió y desplomo sobre su pupitre.- Creen que eres de la otra acera.- Lo soltó con retintín.
-¿¡Como!?- No se creía lo que había escuchado. ¿Él? ¿Eso? ¡Jamás!.- Eso es….

No pudo replicar. El profesor había llegado. Tan solo le quedaba una duda. ¿Quién había empezado tal rumor? Ella….

La hora perfecta llego. Iría a buscarla para encontrar una explicación al rumor. Primero le puso una excusa a su amigo. Necesitaba libarse de él. Si no le impediría averiguar la verdad. Después era buscarla en lugares clave. Ejemplo: en el patio, en la biblioteca, sala de estudios, en el pequeño bosquecillo… Había tantos lugares por donde comenzar a mirar. Suspiro agobiado. Tardaría horas en encontrarla. Además, llegaría tarde a casa y le echarían una buena bronca en cuanto apareciese por la puerta. Se dio prisa, porque también había la posibilidad de que se hubiese ido a casa.

-¡Maldita sea!- Maldijo agobiado. Había llegado a un patio interior.- Tampoco está aquí.
-¿A quién buscar misógino?- Pregunto una voz desde algún lugar. Era ella, pero no la veía por ningún lado.
-A ti….- No se le ocurría ninguna forma de insultarla. Seguía sin localizarla.
-Aquí arriba palurdo.- La vio por fin. Estaba asomada por una de las ventanas cercanas al claustro de profesores. ¿Qué hacía allí?- ¿Qué quieres?
-¿Tú –Renuncio con desprecio.- has comenzado el rumor sobre que…. Yo….- Prefirió no seguir.
-No sé a qué te refieres.- Miro hacia atrás. Alguien la llamaba.-  ¡YA VOY LEÑE!- Volvió a mirarlo.- ¡Oye! Me llaman.- Se despidió con la mano.- Adiós.

La respuesta no fue clara. Si ella no fue, entonces quien. Abrió los ojos como platos. Se había dado cuenta de una cosa, su amigo. Tonto de él por no darse cuenta. Se dio de cabezazos contra la pared cuando llego a casa. Mañana hablaría con él para aclararlo.

Se tumbo en la cama agotado. Su mente estaba bloqueada y abarrotada de demasiada información. En ese estado no podría hacer los deberes e incluso estudiar. Se quedaría en blanco con los primeros ejercicios o no sabría por dónde empezar a estudiar. Cerró los ojos y respiro hondo varias veces. Fue un intento desastroso para despejarse. Unas piedrecitas daban contra su ventana. Se levanto desganado y abrió la ventana sin llegar asomarse. Otra piedra impacto contra la ventana y entro hacia el interior. Se asomo a ver quien estaba incordiando.

-¿¡Que!?- Grito cabreado. Era ella. ¡Tú!
-Hola imbecil –Le saludo con cierta inocencia.
-¿¡Como sabes donde vivo!? –Apretó la mano contra el marco de la ventana.
-No puedo revelarte el cómo lo sé.- Sonrió con malicia.- He venido porque ya sé quien ha lanzado ese rumor.
-¿Y porque iba creerte?- No se fiaba.
-Ni yo misma se porque intento ayudarte.- Se encogió de hombros.-  ¿Quieres saberlo si o no?
-Ya sé quien ha sido. Ha sido Obito.- Lo tenía bien claro.
-No, te equivocas.- Se rio un poco.- Tampoco he sido yo. Ya te lo he dicho antes.- Suspiro resignada.- Ha sido esa tal Rin…

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